viernes, 28 de febrero de 2020

HOMOSEXUALIDAD Y CATOLICISMO


 UN DISCURSO VALIENTE

https://youtu.be/DQn4fQYOwfg

Un interesante documental a base de testimonios

https://www.youtube.com/watch?v=85fLAfKhrUY

El Papa y los homosexuales

https://www.youtube.com/watch?v=GSVXC_85YfU

ORGULLO O PREJUICIO. RGUEZ OLAIZOLA

https://www.youtube.com/watch?v=0lH2q5STcrs

Un católico gay

https://www.youtube.com/watch?v=biP9PCZt3eY

Católico, cofrade y gay
https://www.facebook.com/EscueladeReporteros/videos/621128598678942/UzpfSTEwMDAwNDUzNTQ5NTQyNzoyNTgzNzM0MTA1Mjg3NzQ5/

https://www.youtube.com/watch?v=CoBPjsl5CVA

Un sacerdote homosexual y las comunidades gays espeñolas

 https://www.youtube.com/watch?v=t6l7EYmYpu8

 DOCTRINA CATÓLICA (CATECISMO IGLESIA CATÓLICA)

Castidad y homosexualidad
2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.
2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.
2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

Otro testimonio

He oído hablar muchas veces sobre lo mezquina e intolerante que es la Iglesia, porque se opone al matrimonio homosexual, sobre su falta de comprensión para con los homosexuales y lo hostil que se muestra con nosotros. Mi reacción instintiva ante estas cosas es: ¿Estás de broma? ¿Estamos hablando de la misma iglesia?


Cuando voy a confesarme, a veces menciono el hecho de que soy homosexual, para dar algo de contexto al sacerdote (y evitar confusiones con respecto a vestuarios y cosas así). Siempre he recibido una de dos respuestas: o bien compasión, ánimo y admiración, porque la vida célibe es difícil y profundamente contracultural, o nada en absoluto, ni siquiera un gesto, como si hubiera dicho que había comido demasiado el día de Acción de Gracias.

De las dos respuestas, mi ego prefiere la primera (¿a quién no le gusta verse a sí mismo como un héroe en algún sentido?), pero puede que tenga más sentido la segunda. Ser homosexual no significa que sea especial o extraordinario. Solamente significa que mi vida no siempre es fácil (¡vaya sorpresa!). Como me dijo mi amigo J. cuando le hablé hace poco sobre mi homosexualidad: “supongo que si no fuera eso, sería otra cosa”. Con eso quería decir que nadie vive sin cargas de algún tipo. Como dijo el rabino Abraham Heschel: “El hombre que no ha sufrido… ¿Acaso sabe algo?”.

¿Dónde están todos esos católicos intolerantes de los que oigo hablar tantas veces? Cuando se lo dije a mi familia, hace un año, ninguno de ellos respondió con algo que no fuera amor y comprensión. Nadie actuó como si tuviese una enfermedad. Nadie comenzó a tratarme de forma distinta ni a mirarme de un modo extraño. Lo mismo podría decir de cada uno de los amigos católicos a quienes se lo he contado. Me quieren por quien soy.

De hecho, el único caso en que me responden con escándalo, repugnancia o incredulidad, la única vez en que he visto que la gente me trata de forma distinta después de contárselo es cuando se lo cuento a alguien que defiende el estilo de vida homosexual. ¿Una vida célibe? Debes de estar mal de la cabeza.

¡Bien por la tolerancia de las distintas creencias! Hay algunas cosas que les agradezco a los activistas homosexuales, como conseguir que la gente sea más consciente de la existencia de la homosexualidad o hacer que la homofobia sea menos socialmente aceptable, pero también han logrado que me resulte más difícil ser comprendido y aceptado como soy y con lo que creo. Si quiero apertura de mente, aceptación y comprensión, acudo a los católicos.

¿Es difícil ser homosexual y católico? Sí, porque, como le sucede a todo el mundo, a veces deseo cosas que no son buenas para mí. La Iglesia no me deja tenerlas, no porque sea mezquina, sino porque es una buena madre. Si un hijo mío quisiera comer arena, le diría: comer es algo diferente; eso no te va a alimentar; te hará daño. Incluso aunque a ese hijo, por alguna razón, le gustase la arena más que la comida, no le dejaría que la comiese. De hecho, si fuese aún muy niño o muy tozudo, es posible que no sirviera de nada razonar con él y que yo tuviera que crear una norma para prohibirle que comiera arena. Aunque el niño pensara que soy mezquino.

La Iglesia no se opone al matrimonio homosexual porque sea algo malo, se opone al mismo porque es algo imposible, igual que es imposible alimentarse con arena. La Iglesia cree, y yo también, en un universo que significa algo y en un Dios que hizo el universo, que creó a los hombres y a las mujeres, y diseñó la sexualidad y el matrimonio de la nada. En ese universo, el matrimonio homosexual no significa nada. No concuerda con todo lo demás, y no creo que sea buena idea deshacernos de todo lo demás.

Si no estás de acuerdo con estas cosas, si crees que hombres, mujeres, sexualidad y matrimonio son prácticamente lo que digamos que son, entonces vale: no tenemos mucho de qué hablar. Ése no es el mundo en el que yo vivo.

De modo que sí, es difícil ser homosexual y católico. Es difícil ser cualquier cosa y católico, porque no puedo hacer siempre lo que me apetece. Muéstrame una religión en la que siempre puedas hacer lo que te apetece y te mostraré una religión cutre y perezosa. Algo por lo que no merece la pena vivir, ni morir ni tampoco levantarte por las mañanas. Puede que ése sea el tipo de mundo que deseaba John Lennon, pero John Lennon no era muy avispado, la verdad.

¿Cambiaría mi catolicismo por una cosmovisión que me permita casarme con un hombre? ¿Cambiaría por eso la Comunión y la Misa y todo lo demás? Ser católico significa creer en un Dios que literalmente me está aguardando en la iglesia, esperando que me detenga al menos diez minutos para derramar su amor en mi corazón y sanarlo. ¿Qué vale más, todo esto o acostarme con quien me dé la gana? Ojalá todas las personas, homosexuales o no, tuvieran una vida tan hermosa como la mía.

Sé que no es una respuesta totalmente satisfactoria. No creo que las palabras basten para ello. Intento que mi vida sea una buena respuesta a esta pregunta y a otras: ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué es el amor y cómo se reconoce? ¿Cómo podemos salir de nuestro egoísmo para amar a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos?

Paso a paso.

miércoles, 5 de febrero de 2020

¿HAY DIFERENCIAS EN LOS CEREBROS DE HOMBRES Y MUJERES?

https://elpais.com/elpais/2019/05/09/ciencia/1557403126_491115.html

Un resumen en video

 https://www.youtube.com/watch?v=_WIVYxcpMXo

Otro más completo...y complejo...y bastante feminista

 https://www.youtube.com/watch?v=8xLpjkpiAY8

sábado, 18 de enero de 2020

la educación de los hijos por los padres


 LA ENSEÑANZA UNICA
https://www.youtube.com/watch?v=3BXTBgghnlc

LOS PADRES Y SUS DERECHOS. UN PADRE

https://www.youtube.com/watch?v=R6_xrlwYy7c

COMENTARIO JUAN MANUEL DE PRADA

Poco a poco, las escuelas se van convirtiendo en corruptorios oficiales donde los niños (amén de ser adoctrinados concienzudamente, para asegurar su conversión en jenízaros de la ideología sistémica) son desgraciados antropológicamente, mediante la infiltración de paradigmas que desestructuran su incipiente vida afectiva y su sexualidad. 
A esto antaño lo llamaban corrupción de menores, pero hogaño lo llaman más finamente formación en igualdad, tolerancia y respeto a la diversidad; palabras muy eufónicas tras las que se oculta un proceso de ingeniería social que deja chiquitos los procesos totalitarios de otras épocas (pues, como señala Huxley, aquéllos se imponían mediante cachiporras y cárceles, mientras que éstos se logran condicionando las conciencias).
Y, bajo las coartadas seráficas de la igualdad, la tolerancia y el respeto a la diversidad, se han impartido y se imparten talleres de masturbación y clases en las que se invita a niños apenas púberes a iniciarse -como pide en sus redes sociales un depredador que se dedica a impartirlas- en un sexo «plural, abierto, sin límites» que les permita descubrir que «el sexo entre personas del mismo género se disfruta más porque conocen mejor sus cuerpos»; a la vez que se facilita «salir del armario» a los alumnos, de los cuales -según afirma el mismo tipo- la mitad «son homo, bi o transexuales» que no se reconocen como tales por culpa de «la represión heteropatriarcal».
Y esta vandalización espiritual ocurre ante la pasividad de una sociedad hecha añicos, donde el naufragio de la institución familiar está generando un vacío de autoridad que los depredadores se apresuran a llenar. Cualquier política digna de tal nombre debe preocuparse de detener este rampante destrozo antropológico. Pero el llamado «pin» parental es un instrumento por completo ineficaz, egoísta y desesperado; pues, aparte de ser una estrategia llamada al fracaso, perpetúa el mal que dice combatir.
El llamado «pin» parental no es otra cosa, en realidad, sino una forma encubierta de objeción de conciencia. Tal instrumento se planteó en el pasado como un último recurso frente a las leyes inicuas; y como un modo de salvar la conciencia personal (ahondando su aislamiento, en un mundo donde la mayoría de las conciencias eran condicionadas en la dirección contraria) que, sin embargo, se abstenía de emitir juicios éticos objetivos sobre la verdad.
Pero la objeción de conciencia (como este sucedáneo del «pin» parental) sólo era eficaz en coyunturas ya superadas, cuando las leyes inicuas todavía titubeaban, avergonzadas, y querían guardar hipócritamente cierta apariencia de justicia. Pero esa etapa ya está superada: la ideología sistémica ya no se avergüenza de su iniquidad; y cuando corrompe a los niños piensa sinceramente que los está educando en igualdad, tolerancia y respeto a la diversidad. Así que no tendrá rebozo en declarar ilegal ese «pin» parental, para poder proteger más fácilmente las conductas inicuas que previamente ha encumbrado como virtuosas.
Pero, además, el «pin» parental es un instrumento que postula la «privatización de la verdad» y que se preocupa tan sólo de salvar de la devastación antropológica a «nuestros» hijos, a los que protegemos de sus corruptores, dejando que los hijos del prójimo (cretinizado, lacayo de la ideología sistémica o perverso redomado) sigan siendo vandalizados espiritualmente. Y esto, amén de una falta de caridad, constituye una egoísta defensa del bien particular. O sea, no es política verdadera, que se funda en la defensa del bien común y de juicios éticos objetivos; sino nauseabunda política liberal, que se funda en el puro relativismo y en el interés personal.

COMENTARIO

El pin parental

Viernes 17 de enero de 2020
Hola, este artículo versa sobre el colectivo LGTBI y el pin parental.
Debes tomar precauciones antes de leerlo. Podría ser que terminaras siendo maricón o bollera, o vete tú a saber qué. Ya sabes que el colectivo se propaga de las más oscuras e insospechadas maneras. Para evitarte pensamientos impropios, te aconsejamos en caso de ser varón, abrir un calendario de mujeres despampanantes con pechos generosos, y desviar la vista hacia el mismo cada poco tiempo una vez iniciada la lectura. En el caso de ser mujer, te aconsejamos mantener cerca el rosario, y no dudar en iniciar la letanía cada vez que la lectura te perturbe. También (para ambos géneros, únicos y verdaderos) podéis hacer acto de contrición usando pinzas en zonas sensibles, pero cuidado si al hacerlo el alivio fuera excesivo y llegara a pareceros placentero. Si eso sucediera, lo mejor es ponerse en manos de un profesional. Os aconsejamos un párroco de los de toda la vida. A ser posible, acólito de los obispos de Getafe, Alcalá de Henares, o del anterior presidente de la conferencia episcopal, Rouco Varela. Los caminos del colectivo LGTBI son torticeros, y podrían atraeros hacia su mazmorra mientras practicáis acto de contrición.
Una vez tomadas las debidas precauciones, entremos en harina.
Tu hijo, no se vuelve marica (ni tu hija lesbiana) porque hable con personas del colectivo LGTBI. Las personas del colectivo LGTBI representan aproximadamente al 10% de la población mundial. Es decir, cada persona del colectivo, vive rodeada de al menos nueve personas que no lo son. Y ¡Oh! ¡Sorpresa! no se vuelve heterosexual o deja de ser transexual por ello. Y lo mismo sucede a la inversa.
De cada diez personas que ves a diario en tu vida, al menos una, es LGTBI aunque viva al fondo del armario muerta de terror por culpa de gente como tú.
Ser homosexual, transexual, bisexual, o intersexual, no es una amenaza para tu culo, igual que tú siendo heterosexual no deberías ser una amenaza para las mujeres, ni para los hombres si fueras mujer. ¿O sí lo eres? Si piensas que ser hombre heterosexual (un machote hispánico) te convierte en una amenaza para la mujer, igual el problema eres tú, y el ejemplo que le estás dando a tus hijos.
La tasa de intento de suicidio en niños transexuales supera el 50%. Si tu niño te dice que se siente hombre aunque tú le veas con cuerpo de mujer, o tu niña te dice que se siente mujer aunque tú la veas con cuerpo de hombre, que sepas que al tratar de convencerla/le de su "error" e imponer tu criterio, lo más probable es que intente suicidarse por problemas de aceptación social como el que tú estás fomentando. Las personas transexuales no dejan de serlo porque tú trates de imponer tu criterio. De hecho, el rechazo social (que empieza en el seno de la propia familia) les lleva a tasas de suicidio alarmantes, y tasas de paro superiores al 85%
De las muertes producidas en adolescentes Gays, Lesbinas, Transexuales, o Bisexuales, el 24% se deben al suicidio.
Todos los años, aquí, en España, con el matrimonio igualitario aprobado (para ti matrimonio gay) de media, 950 jóvenes del colectivo LGTBI intentan suicidarse, y 50 consuman el suicidio, según el observatorio de delitos de odio. Hablamos únicamente de casos comprobados como tales, los de personas metidas en el armario o no declarados, no pueden ser contabilizados.
El problema no es pertenecer al colectivo LGTBI, el problema es la discriminación que sufre la gente del colectivo por familiares cargados de prejuicios que les rechazan en el seno del hogar, así como de personas que necesitan resarcir sus complejos de inferioridad abusando de la gente que pertenece al colectivo, usando como excusa una creencia religiosa y sus derivados culturales.
La educación inclusiva, consiste en explicar que a los niños que ser gay, transexual, lesbiana, o lo que cada persona sea, entra dentro de la normalidad como lo es ser rubia o morena, o alto o bajo, y que nadie debe discriminar a una persona por ello. La educación inclusiva, es la herramienta para hacer una sociedad mejor el día de mañana.
El pin parental, la imposición de la discriminación y los prejuicios, no es más que la perpetuación del horror gratuito al que miles de niños tendrán que enfrentarse en las escuelas como consecuencia de los prejuicios de sus padres, así como la formación de adultos con serios problemas psicológicos. Y todo, por religión.
Por ello, desde estas líneas, aconsejamos a toda la gente de bien, que defiende a la verdadera España y su religión, que en caso de padecer un cáncer o cualquier otra enfermedad, rece con fervor en lugar de acudir a un médico, y que rechace cualquier tipo de tratamiento que no sea única y exclusivamente la oración, pues nada puede ser mejor ni más curativo que estar en comunión con el todopoderoso.



MENSAJE DEL PAPA

https://www.youtube.com/watch?v=PGFMZjot6F4&fbclid=IwAR0CPrMfxMbbM58RrnLtUPoOBiWZXAQGH89TJY6HEPoPvG3QRlrzdHff-bo

Los padres son custodios, no propietarios de los hijos (a partir minuto 5,28)

https://www.vaticannews.va/es/papa-francisco/angelus/2017-12/angelus-del-31-de-diciembre-de-2017.html

Constitución española

https://www.youtube.com/watch?v=zklhka1HJH8

 ¿Educar-Enseñar en la familia o escuela?

 https://www.youtube.com/watch?v=VNCvrBIAX9s

Los modos de educación de los padres

https://www.youtube.com/watch?v=cfovovv2v7U

La nueva educación????

https://www.youtube.com/watch?v=gg-RSzELxjI

domingo, 12 de enero de 2020

LA IMPORTANCIA DE SER FELIZ

 UN DISCURSO DIFERENTE...

https://verne.elpais.com/verne/2020/01/07/articulo/1578388242_435464.html

https://www.youtube.com/watch?time_continue=553&v=2j4YkGuIsSw&feature=emb_logo

lunes, 6 de enero de 2020

LA PERSPECTIVA DE GENERO Y EL CRISTIANISMO

Una crítica demasiado simple

https://www.youtube.com/watch?v=PD_jgAibSX4

Una explicación científica

https://www.youtube.com/watch?v=nrJdNPORefo&list=PLnMoX2i3yoI7a-_PR0L81HJyHtA7C7hEO&index=4

El sexo no nace. Se elige . Discurso del presidente de Ecuador

https://www.youtube.com/watch?v=n_W1qYysl90

Un reportaje para pensar en la igualdad y sus paradojas

https://www.youtube.com/watch?v=wGtWQpF-yUU

Y un film controvertido sobre la identidad sexual

https://www.youtube.com/watch?v=l2Pbfq_O0ew

El Papa y la perspectiva de género

https://www.youtube.com/watch?v=-A8oP6yX7vg

LA TRANSEXUALIDAD Y LA IGLESIA

El caso de Cádiz: de capillita a apóstata

https://www.youtube.com/watch?v=4c53pwFpgmo

Un breve debate

https://www.youtube.com/watch?v=LJUujovIaXU

La acogida del Papa

https://www.youtube.com/watch?v=XbLpD_ldbpw

https://www.youtube.com/watch?v=mDQtDJ_uw9o

https://www.youtube.com/watch?v=Vhw_9cXAikw

ELIGE UNA PREGUNTA Y CONTÉSTALA

- ¿Crees que aporta una novedad positiva la ideología de género de cara a la igualdad hombre o mujer
o, por el contrario, te parece poco científica y enreda más las cosas? Explícalo.

- ¿El hombre o la mujer nacen o se conforman como tales? ¿En base a qué factores? Explícalo.

- ¿Se puede elegir ser hombre o mujer independientemente de su biología y el entorno social? Explícalo.

- ¿Qué opinión tienes sobre la trasnsexualidad y si entiendes que debe haber criterios objetivos para
determinar el sexo o género?

martes, 10 de diciembre de 2019

LA NAVIDAD. DOS REFLEXIONES DE MARTIN DESCALZO


Pregón para una Navidad entre miedos
José Luis Martín Descalzo

Si yo tuviera que elegir uno solo entre los recuerdos de la ciudad de Belén, que he tenido la fortuna de visitar dos veces, sé que me quedaría., sin vacilar, con el de aquella puertecilla de entrada a la Basílica de la Natividad, aquella puerta de sólo un metro veinte de altura por la que sólo los niños podían entrar sin agacharse. Recuerdo que, a mi lado, el guía franciscano explicaba que esa entrada se hizo así en la Edad Media para evitar que los jenízaros pudieran penetrar en el templo a caballo, aterrando y descabezando a los fieles en oración. Pero yo no le oía. Estaba descubriendo en mi interior otra razón más alta: que a Dios sólo se puede llegar de dos maneras: o siendo niño o agachándose mucho. No empinándose, sino inclinándose. No estirándose, sino empequeñeciéndose. No subiéndose en escaleras o escabeles de ciencia, de poder o de grandeza, sino retornando a los primeros años de nuestra vida. Porque Dios no es más grande que nosotros, sino mucho más joven. o, para ser exacto, porque Dios es mucho más grande que nosotros, por la simple razón de que es más verdadero, más misericordioso, mucho más loco y niño que nosotros.

Pero este descubrimiento venía a abrir en mí otro problema- si Dios no pudo acercarse a los hombres sino por el camino de hacerse pequeño, ¿podrán los hombres acercarse a Dios por distinto sendero? Rosales ha escrito que la alegría no tiene más que una puerta, que es la puerta de entrada, porque quien entra en ella está felizmente perdido. Así las cosas de Dios: no tienen más entrada que la de la pequeñez. Por eso la Navidad es, ante todo, un misterio de infancia. Por eso es tan sagrada. Por eso sólo puede hablarse de ella dejando la palabra al niño que uno fue y confiando en que será leído por los niños que los lectores fueron…
  
¿Dónde queda, en verdad, el chiquillo que fuimos? … ¿Han visto ustedes cómo esperan los niños a los Reyes? No pueden aguantar ya la espera, arden sus ojos y sus almas, pero su espera no es torturadora, sus miradas se encienden, pero no vuelven vidriosos sus ojos. ¿Sabéis por qué? Porque los niños nunca se preguntan si lo que vendrá el día de Reyes es hermoso o feo, magnífico o terrible. Ellos saben que lo que viene es incuestionablemente hermoso. Lo único que ignoran es qué clase de hermosura tendrá lo que va a negar. La suya es una esperanza gozosa porque es cierta. los niños saben que son amados. Sólo quieren saber cómo les expresarán este año su amor. Por eso los niños viven en la alegría, mientras nosotros braceamos por ella. A los niños basta un rayo de sol para alegrarles. Pero hace falta todo un sol entero -ha escrito Goldwitzer- para que el corazón helado de un adulto pueda deshelarse.

El hombre no sabe esperar. Y espera, además, lo que no debe. Por eso no entendimos a Dios cuando vino. Esperábamos ver en sus manos el poder y vimos la pobreza. Esperábamos la cólera destructora de los enemigos y vino la gran misericordia. Esperábamos misteriosas revelaciones y vino un pedacito de carne que, con muchos esfuerzos, aprendió a decir “papá” y “mamá”.

Y es que -ya veis qué loco-, Dios quería ser amado. Y sabía muy bien que los hombres no sabemos amar una cosa a menos que podamos rodearla con los brazos. Y al Dios de los Ejércitos podíamos temerle. Al Dios de los filósofos podíamos admirarle. Sólo le amaríamos si se hacía bebé. Por eso la Navidad es vértigo, desconcierto, exceso y desbordamiento. Por eso la Navidad viene a quitarnos las caretas de importancia con las que, a lo largo de la vida, nos hemos ido disfrazando.
Porque -¡aleluia, aleluia!- la infancia es inmortal; al niño que fuimos puede arrinconársele, amordazársele, cloroformizársele. Matarle, no. Y el niño que hemos sido está aún ahí, dentro de nosotros, encerrado entre nuestros títulos y tarjetas de crédito, amordazado por nuestra experiencia, pero vivo. No se resigna a morir, grita, patalea dentro de nosotros. Las esquirlas de amor que aún, a veces, nos salen del alma son esos gritos y esos pataleos.

Dostoievski decía que «el hombre que guarda muchos recuerdos de su infancia, ése está salvado para siempre». Y así es cómo nosotros estamos salvados en la medida en que la Navidad pueda resucitar al chiquillo que fuimos. Estos son días para descubrir cuán locos estamos, para aprender que la experiencia es sólo una señora que nos da un peine cuando ya estamos calvos, y que es mucho mejor un pelo despeinado que un peine sin porqué ni para qué. Días para descubrir que el agua vale más que los cheques, que un poeta es más útil que un político, que un niño es más importante que un emperador, que la fe es la mejor lotería, que un brasero y amor en torno a él debería cotizarse altísimo en Bolsa.

Por eso en esta Navidad, en la que el mundo tiembla de hambre y de guerra, de paro y bomba atómica, en esta tierra nuestra que está casi olvidando ya el sabor de la esperanza, la Navidad y el pequeño Dios vienen a despertarnos de tanto y tanto miedo y a enseñarnos a mirar la vida con los ojos ardientes con los que hace años esperábamos a los Magos. A mí me gustaría que el mundo volviera a ser una gran escuela, que estuviéramos aún todos sentados en los viejos pupitres, que Dios fuera el maestro que escribe en la pizarra el verbo «amar». Y me gusta repetirles a mis amigos aquella gran lección que daba un día Bernanos a los niños de una escuela: «No olvidéis nunca que este mundo odioso se mantiene en pie por la dulce complicidad -siempre combatida, siempre renaciente- de los santos, de los poetas y de los niños. ¡Sed fieles a los santos! ¡Sed fieles a los poetas! ¡Permaneced fieles a la infancia! ¡Y no os convirtáis nunca en personas mayores!»

Porque, si lográramos esas tres fidelidades, en el mundo sería siempre Navidad. Y la alegría sería mucho más ancha y fuerte que los miedos.

 
46.-  Los calumniadores del cielo

         Creo que no voy a olvidar nunca aquel sermón de misa del gallo. Me ocurrió hace ya muchos años, cuando yo era capellán de un colegio de niñas. Aquella noche, después de la cena, fui a la capilla un rato antes de la hora prevista para la misa, y mientras me preparaba para celebrarla, llegaban hasta mis oídos las canciones que las niñas, agrupadas en torno a una guitarra, tarareaban después del jolgorio de la cena navideña. Cantaban alegre e ingenuamente, mezclando canciones religiosas y tonadas de moda. Y, de pronto, llegó a mis oídos la letra de una antigua balada que había puesto de moda aquel año Atahualpa Yupanki. La letra decía:                            
                  Que Dios se acuerde del pobre,
                   puede que si, puede que no;
                   pero es seguro que almuerza
                   a la mesa del patrón.

         Sentí como un latigazo en mis carnes. Y, de pronto, percibí cómo volaba de mi cabeza todo el sermón que había preparado y surgía, vertiginosa, la tremenda homilía que minutos después predicaría. Creo que lloré al decirla y que lloraron también las niñas al escucharla. No las reñí por cantar aquello. Pero sí les grité que aquello era una enorme mentira y una terrible verdad.
         Una enorme mentira porque nosotros sabíamos bien que la única vez que Dios comió en carne viva en este mundo no lo hizo precisamente en las mesas de los patrones. Aquella noche era el gran testimonio. Nació en una gruta. Temblé de frío. Había elegido la más
dramática pobreza. Se había acordado tanto de los pobres que nació cómo ellos, peor que la mayor parte de ellos.
         Pero aquello era también una terrible verdad, porque el Dios que nosotros predicábamos y vivíamos era precisamente ese Dios que se olvida de los pobres y que muy poco tiene que ver con el Niño de Belén.
         Yo sé que los indios peruanos que compusieron esa canción veían a Dios representado por unos misioneros y unos obispos que eran, tal vez, muy pobres en sus vidas, pero que cuando iban a predicar a sus aldeas residían en la casa del rico, hablaban y pensaban con lenguaje de ricos, situaban al patrón en el primer banco de sus iglesias. Y lo mismo habría sucedido si esa canción la hubieran compuesto los pobres campesinos de cualquier país del mundo. ¿Cómo podían ellos entender que quizá Dios no almorzaba en las mismas mesas que sus representantes?
         Éramos, sí, nosotros los calumniadores de Dios, más que sus predicadores. Éramos sus falsificadores, no sus propagandistas.
         Pero ¿sólo los curas? Cada vez que llega la Navidad me pregunto qué pensaría de Cristo un indio, un asiático o africano que nunca hubiera oído su nombre y que llegara a nuestras ciudades las vísperas de Navidad. ¿Podría entender qué fiesta celebrábamos y en honor de quién nos reuníamos? ¿No se imaginaría que eran el pavo, el turrón o el champaña los protagonistas de la jornada? ¿Cómo entenderían que nuestras calles iluminadas, nuestros comercios rebosantes de compradores, nuestras mesas refulgentes, tengan algo que ver con la pobreza de la gruta de Belén? ¿Acaso no se preguntarían cómo podemos celebrar con un crescendo del egoísmo y del despilfarro lo que fue un estallido de la generosidad de Dios hacia nosotros?
         No estoy criticando -Dios me libre- la alegría navideña, el sueño esperanzado de los niños, los abrazos familiares, la mesa jubilosa, las casas iluminadas. ]Pero sí estoy diciendo que cuando una cena navideña tiene abundancia pero no amor, se convierte en una simple comilona. Estoy diciendo que cuando un regalo se queda en puro deslumbramiento, pero es desposeído del cariño que significa, se vuelve simple ostentación. Sí estoy diciendo que una familia que va a la misa del gallo tras una cena en la que al abuelo se le ha hecho cenar solo en su cuarto porque el pobre está un poco pelma y el año pasado en la cena hizo tres tonterías, esa familia es simplemente una colección de farsantes.
         La alegría de los niños el día de Reyes me parece algo sagrado y yo temblaría antes de recortarla. Pero me pregunto si un país con dos millones de parados podrá permitirse el lujo de gastar sólo en juguetes esos 25.000 millones de pesetas que nos gastamos el año pasado, sobre todo si se piensa que el 90 por 100 de esos juguetes no
llegarán sanos al último día de enero. Lo mismo que me pregunto si es lógico que un cotillón de fin de año pueda costar el doble de la pensión mensual que cobran varios millones de ancianos españoles.
         Algo no funciona en una civilización que ha convertido la Navidad en los días de la locura gastronómica. Y no puedo menos de entristecerme pensando que los Reyes Magos que llevaron a Belén sus ofrendas de oro, incienso y mirra tendrían que venir trayendo, a quienes hoy celebramos pantagruélicamente esa fiesta, un bote de bicarbonato. Para que digiramos, además del pavo, el olvido de la pobreza que Belén significa.


sábado, 30 de noviembre de 2019

LAS DIFICULTADES DE LA FE

¿CREER EN ALGO O EN ALGUIEN?

LA NECESIDAD DE CREER EN ALGO

 (Camilo Maccise, OCDMexicano, expresidente de la Unión de Superiores Generales) El día de san Valentín, día del amor y de la amistad en muchísimos países, pone de relieve la necesidad que tiene el ser humano de creer en algo o en alguien. Con motivo de esa celebración salen al mercado con más fuerza prácticas esotéricas para alcanzar o retener al ser amado. A ellas se unen otros muchos ritos de magia y de artes adivinatorias.
En los periódicos de las grandes ciudades se anuncian decenas de magos y adivinos, doctores en ciencias ocultas, que ofrecen descubrir las causas que ocasionan males, enfermedades, decepciones amorosas y que, al mismo tiempo, ofrecen remedios y orientaciones para lograr la prosperidad. Utilizan las cartas del tarot, la quiromancia, la astrología para la adivinación de hechos presentes, pasados o futuros. Librerías, canales de televisión, páginas de Internet propagan el ocultismo, la magia, la ovniología. Revistas y diarios tienen su página de horóscopos. Todo ello se ha convertido en una fuente de enormes ingresos económicos.
Muchos se preguntan cómo puede ser esto posible en una época de secularismo, materialismo y de grandes progresos científicos que deberían de haber acabado con el mundo de lo sagrado y de lo religioso. La respuesta la encontramos en el hecho de que el ser humano, cuando tiene una idea equivocada de Dios o corta los vínculos con Él, o experimenta un vacío que trata de llenar con otros “ídolos” que le den seguridad. Con razón afirmaba G. Chesterton: “Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo”. El Vaticano II recordó la responsabilidad  que pueden tener los cristianos en la génesis de todo esto por velar más bien que revelar el genuino rostro de Dios y de la religión (GS 19).


LAS DIFICULTADES DE LA FE
JOSÉ MARÍA CASTILLO, teólogo

Cada día que pasa, se hace más difícil la fe. Y cada día que pasa, hay más gente que anda hecha un lío con esto de la fe. Por eso, me parece que vendrá bien ir poniendo algo de orden en lo que pensamos y sentimos sobre este lío y este embrollo de cosas.
Lo primero, que deberíamos tener claro, es que una cosa es "lo que" se cree; y otra cosa es "en quién" se cree. No es lo mismo lo uno que lo otro. Ni mucho menos. "Lo que" se cree: se refiere a verdades, dogmas, normas, mandamientos, ritos, ceremonias... "En quién" se cree: se refiere a personas. Y, como es lógico, no es lo mismo relacionarse con "verdades" que relacionarse con "personas". A las verdades se las acepta con la cabeza y la razón. A las personas se las acepta con el corazón y la vida….
Por todo esto se comprende que, en los evangelios, la fe se entiende como confianza en Jesús y como fidelidad hacia Jesús. Era, por tanto, la actitud de aquellas personas que veían en la forma de la vida, que llevaba Jesús, la forma de vida que ellos debían llevar también. O sea tenían fe en Jesús quienes se fiaban de él, quienes querían se relacionaban con él sin trampa ni cartón, quienes tomaban en serio lo que decía Jesús. Y estaban convencidos de que, en su vida y en sus enseñanzas, estaba la solución y la respuesta a las aspiraciones más hondas y más serias de la vida.
Sin embargo, la fe, tal como a nosotros nos la han enseñado, se refiere, más bien, a "tener por verdadero lo que Dios nos ha revelado". Esto es lo que nos enseñaron en las clases de religión, en los catecismos y en los sermones. Lo cual quiere decir que, en nuestra educación religiosa, se produjo un desplazamiento, de la "fe personal" en Jesús, a la "fe racional" en los dogmas. Lo cual representa una dificultad enorme, casi insuperable, en los tiempos que corren. Porque la "fe racional" en verdades que la razón no entiende, ni puede entender, es algo que sólo se puede aceptar si el que enseña eso merece un crédito y tiene una credibilidad que, en este momento y para mucha gente, ya no lo merece ni lo tiene el clero: obispos, sacerdotes, teólogos... Por eso, la fe se va quedando cada vez más arrinconada o, si se prefiere, más marginada. La fe, de esta manera, se ha quedado como un sentimiento que (por parte de los que pueden) se vive en la intimidad de los sujetos, entre dudas, oscuridades, confusiones, cosas que no cuadran...
De esta manera, nos hemos metido en un barullo de oscuridades y confusiones. Y así nos hemos alejado de la vida que llevó Jesús y de Jesús mismo. O sea, nos hemos alejado de la fe.
¿Tiene esto solución? Por lo menos, la que a mí me sirve es ésta: yo he puesto mi fe-confianza en Jesús. Intento poner mi fidelidad en Jesús. Y eso, para mí, significa en concreto centrar mi vida en el respeto que Jesús le tuvo a la gente; en la estima y la tolerancia que Jesús tuvo a los demás (Jesús sólo fue intolerante con los intolerantes: sacerdotes, fariseos, letrados...); en la bondad, o sea intentar ser siempre bueno, nunca echar en cara nada a nadie, saber soportar las cosas que me resultan impertinentes, poner buena cara siempre... Es decir, a través de estas cosas elementales y mediante la honradez y el deseo sincero de hacer felices a los que se rozan conmigo, así - y sólo así - creo en Dios, creo en el Dios de Jesucristo, creo en el Espíritu de Jesús y su Evangelio. En todo esto es donde yo veo la dificultad y la solución de la fe. Si a alguien le sirve esto y le da alguna luz, me sentiré mejor, mucho mejor.